Barberías italianas, la nostalgia de los inmigrantes

Procedentes de ciudades o de poblados europeos, multitud de inmigrantes europeos llegaron a tierras venezolanas durante la época de Pérez Jiménez para escapar de los atroces destrozos de la Segunda Guerra Mundial, obteniendo en Venezuela un país que no sólo los acogió con generosidad, sino que además le concedió, a muchos de ellos, la bonanza y los privilegios que posiblemente en su tierra no habrían alcanzado nunca.

Barberías italianas-venezolanas Armando Iachini

Muchos inmigrantes italianos se enfocaron en el área de la construcción civil, razón por la que se ganaron en algunos casos el desprecio de las personas que estaban en contra del régimen perezjimenista, mientras que los inmigrantes españoles y portugueses se propusieron administrar sus propios negocios pequeños, fundando en las ciudades capitales de Venezuela panaderías, abastos  y restaurantes.

Caracas, Armando Iachini

Adicional a estos comercios, que más tarde se convertirían en íconos de la ciudad o en grandes cadenas de supermercados, se encuentran las tradicionales barberías. Fueron especialmente los italianos los que se enfocaron en este sector y conforme se iba consolidando la llegada de los inmigrantes europeos a tierras venezolanas, proliferaron en zonas identificadas con sus característicos cilindros blancos con franjas rojas y azules que giraban en las fachadas como:

  • La Candelaria,
  • San Bernardino,
  • Sabana Grande
  • o Bello Monte estos recintos.

 

Barberías europeas en Venezuela

En los alrededores de Sabana Grande fueron sumamente conocidas las barberías de Giovanni y el señor Montes, uno proveniente de Sicilia y el otro llegado a Venezuela desde Galicia.

El primero de ellos sirvió a Mussolini en Alemania y el segundo huyó de España a causa de las consecuencias de la posguerra y la anarquía de Franco. No era difícil conocer las historias de ambos personajes, que entretenían a sus clientes más cercanos con sus anécdotas del viejo mundo y las vivencias que acumulaban día tras día en su nueva patria.

Armando Iachini

En las barberías de Giovanni y el señor Montes se daban cita los clientes más humildes y hasta los ejecutivos, pero conforme fue cambiando la vida en el boulevard caraqueño, cambiaron también los escenarios de estos establecimientos, que parecían detenidos en el tiempo. Muy probablemente los intelectuales que integraron los movimientos artísticos y literarios de mediados de siglo en Caracas habían pasado por las tijeras de estos dos maestros, pero no tardarían en ser sustituidos por otra clase de clientes.
En la década de los ochenta estas barberías seguían siendo el refugio de aquellos que se negaban a pagar los altos costos de las emergentes peluquerías unisex, pero conforme fue creciendo la anarquía en Sabana Grande, mermaron estos y otros negocios del sector. Aún hoy en día, no sin aires de nostalgia, puede verse en algunos rincones de Caracas el característico cilindro blanco de franjas rojas y azules girar en la fachada de una barbería, quizás ya no atendida por su dueño, pero sí por sus descendientes.

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Armando Iachini

Armando Iachini, empresario venezolano de origen italiano, dirige la compañía Construcciones Yamaro, C.A., encargada de llevar a cabo proyectos de ingeniería civil.