Armando Iachini: De Italia a Venezuela, la tradición de las cafeterías

Venecia es considerada la cuna del café en Europa. Aunque los árabes dieron los primeros pasos en el desarrollo comercial de esta aromática bebida durante los siglos XIV y XV, no fue sino hasta comienzos del siglo XVII que los mercaderes venecianos llevaron el estimulante líquido a suelo italiano. En tierras musulmanas se le concedían al café propiedades medicinales,  ya que era una bebida estimulante, que además ayudaba a los viajeros del desierto a mantenerse despiertos durante la noche.

Los marineros venecianos que recorrían las rutas que unían el Oriente con Nápoles y Venecia fueron los primeros en entrar en contacto con el café, pero en realidad fue el cónsul Prospero Albini quien introdujo el fruto en la mítica ciudad de las góndolas, donde se abrió al poco tiempo la primera cafetería del viejo continente. El éxito de esta bebida fue inmediato en la península, pero también triunfó la idea de la cafetería como establecimiento y lugar de solaz o de encuentro para pensadores, escritores y políticos.

Los cafés literarios no tardaron en abrir sus puertas en Venecia y pronto países como Inglaterra, Francia, Holanda y Alemania se sumaron a esta moda, que ha mantenido su vigencia durante siglos. Fue en el año 1720 cuando el Café Florian abrió sus puertas en Venecia, y un censo llevado a cabo en el año 1763 demuestra que para esa fecha ya existían en esta localidad italiana 218 cafeterías.

El Café Florián, con vista a la plaza San Marco, abrió sus puertas a principios del siglo XVIII y desde entonces hasta nuestros días ha continuado trabajando ininterrumpidamente. Es, sin lugar a dudas, el más antiguo e histórico café italiano y recibió en sus instalaciones a escritores como Lord Byron, Goethe, Dickens, Proust, Rousseau y a artistas como Modigliani. Fue en una de las mesas del Café Florián que surgió la idea de hacer la Bienal de Arte de Venecia, hacia el año 1893.

El Café Greco en Roma abrió sus puertas en 1760 y forma parte de la larga lista de cafés históricos en Italia. Hay una creencia popular que dice que si un cardenal se sienta en el Greco a tomar un café, será elegido Papa, como le ocurrió a Gioacchino Pecci, nombrado papa León XIII. Entre los célebres intelectuales que visitaron este recinto se encuentran Giacomo Leopardi, Lea Padovani, Arthur Schopenhauer, Stendhal, Richard Wagner y Orson Welles. Hoy en día el Greco cuenta con una colección de arte de alrededor de 300 piezas.

La tradición llega a Venezuela

Caracas también puede vanagloriarse de grandes cafeterías italianas. Fueron los inmigrantes los que trajeron esta tradición a la capital venezolana y, aunque muchas cafeterías ya han cerrado sus puertas o han cambiado de propietario, hay íconos que permanece. Con más de cincuenta años de historia podemos mencionar al Café Vomero, por los alrededores de La Carlota, un lugar lleno de nostalgia e historia cuyas paredes lucen empapeladas por fotografías familiares y afiches de paisajes de Bari.

Caffe Piu le pertenece a Gianfranco Misciagna, el hijo de los fundadores del café que describíamos anteriormente. Ubicado en Bello Monte, recibe a los comensales con la promesa de que tomarán el mejor café de la ciudad, y nadie sale de este lugar decepcionado. A este par de íconos gastronómicos de Caracas se suman el Café Trinacria y el ya desaparecido Café Sucre, ambos pertenecientes a inmigrantes italianos en Chacao.

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Armando Iachini

Armando Iachini, empresario venezolano de origen italiano, dirige la compañía Construcciones Yamaro, C.A., encargada de llevar a cabo proyectos de ingeniería civil.