Los zapateros italianos impulsaron la industria del calzado en Venezuela

Los zapateros italianos impulsaron la industria del calzado

Entre los años 1950 y 1970 se produjo en Venezuela un auge espontáneo de la industrialización y muchos de los grandes talleres de producción fundados por los inmigrantes se convirtieron con el paso del tiempo en fábricas e industrias de distribución masiva. Entre ellas se encontraba el área del calzado, un negocio que fue dominado hasta en un 70% por los inmigrantes italianos en nuestro país.

Armando Iachini zapateros

Desde siempre el oficio de zapatero fue un trabajo arduo y complejo y luego de que en Europa fuese visto como un trabajo digno, alrededor del siglo XVIII, aprenderlo se convirtió en un propósito:

  • largo,
  • tedioso
  • y costoso.

Algunas familias numerosas del viejo continente ponían a sus hijos al servicio de un maestro zapatero, quien a razón de una onza de oro por año, se comprometía a enseñarle el arte de la confección del calzado a sus discípulos, formación que podía tomarle unos cinco años.

historia Armando Iachini

Antes de la Revolución Industrial y de que los inmigrantes europeos impulsaran la producción de calzados en Venezuela a mediados del siglo XX, el zapatero basaba su oficio principalmente en dos tipos de trabajo:

  • el de la confección y diseño de calzado a la medida de sus clientes,
  • y el de la reparación de los zapatos, componiendo algunos pequeños detalles.

Revolución Industrial Armando Iachini

Cuando no se habían impuesto los cánones universales en la industria del calzado, el zapatero, tal y como lo hace el sastre, tomaba las medidas del pie y de acuerdo al gusto del cliente y su experiencia desarrollaba el modelo, esto le permitía hacer una plantilla a partir de la cual fabricaba el zapato, valiéndose de diversos materiales de buena calidad, entre los que destacaba el uso del cuero.

cuero para botas y zapatos

Junto a los zapateros trabajaban Las guarnicioneras, mujeres que cosían a mano, y posteriormente  en máquinas industriales, el forro de los calzados. Una vez armada buena parte de la pieza, se colocaba la suela, apelando a la plantilla que se había tomado del cliente, además de añadir los toque finales para dar por acabado el diseño.

Las guarnicioneras

Los zapateros artesanales podían fabricar de uno a dos zapatos en el transcurso de un par de días, con jornadas laborales de hasta once horas. En Europa pocas veces llegó a ser un trabajo bien remunerado, pero en América, donde las jóvenes naciones necesitaban del impulso del conocimiento que poseían estos maestros y artesanos, los resultados fueron favorables, en especial para aquellos zapateros italianos y españoles que tuvieron la oportunidad de fundar sus pequeñas fábricas, valiéndose de los créditos que ofrecía el estado venezolano.

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Armando Iachini

Armando Iachini, empresario venezolano de origen italiano, dirige la compañía Construcciones Yamaro, C.A., encargada de llevar a cabo proyectos de ingeniería civil.